enero 23, 2008

Aprendizaje compatible con el cerebro (II)







Parte II


“Caine y Caine (1997) sostienen que hay tres elementos interactivos de enseñanza que emergen de sus principios y que pueden perfectamente aplicarse en el proceso de aprendizaje-enseñanza:

1. Inmersión orquestada en una experiencia compleja: crear entornos de aprendizaje que sumerjan totalmente a los alumnos en una experiencia educativa.

2. Estado de alerta relajado: eliminar el miedo en los alumnos, mientras se mantiene un entorno muy desafiante.

3. Procesamiento activo: permitir que el alumno consolide e interiorice la información procesándola activamente.

En consecuencia, para crear entornos enriquecidos que ayuden a los estudiantes a aprender, los profesores tienen que tratar de comprometer las siguientes capacidades de aprendizaje que tienen todos los alumnos.

a.- Para crear un estado de alerta relajado:
­- Reduzca la amenaza y mejore la autoeficacia.
-­ Comprometa la interacción social.
­- Comprometa la búsqueda innata de significado.
-­ Comprometa las conexiones emocionales.

b.- Para crear una inmersión orquestada en una experiencia compleja:
­ -Comprometa la fisiología en el aprendizaje.
-­ Comprometa tanto la habilidad para centrar la atención como para aprender de un contexto periférico.
-­ Reconozca y comprometa las etapas y los cambios de desarrollo.
­- Comprometa el estilo individual de los alumnos y su unicidad.
-­ Comprometa la capacidad para reconocer y dominar pautas esenciales.

c.- Para crear un procesamiento activo:
-­ Comprometa la habilidad para percibir tanto las partes como el todo.
­ -Comprometa tanto el procesamiento consciente como el inconsciente.
­ -Comprometa la capacidad para aprender a partir de la memorización de hechos aislados y de eventos biográficos.

¿Cómo pueden ser las escuelas más compatibles con la manera como los seres humanos aprenden?

Según Purpose Associates (1998-2001), la aplicación de la teoría del aprendizaje compatible con el cerebro impacta a la educación en tres aspectos fundamentales:

1.- Currículo: los profesores deben diseñar el aprendizaje centrado en los intereses del alumno y hacer un aprendizaje contextual.


2.- Enseñanza: los educadores deben permitirles a los alumnos que aprendan en grupos y usen el aprendizaje periférico. Los profesores que estructuran el aprendizaje alrededor de problemas reales, estimulan también a los estudiantes a aprender en entornos fuera de la sala de clase y fuera de la escuela.

3.- Evaluación: ya que los alumnos están aprendiendo, su evaluación debería permitirles entender sus propios estilos de aprendizaje y sus preferencias. De esa manera, los alumnos supervisan y mejoran sus procesos de aprendizaje.

Y luego se preguntan: ¿Qué sugiere el aprendizaje basado en el cerebro?

Sugiere que los profesores deben ayudar a los alumnos a que tengan experiencias apropiadas y saquen provecho de esas experiencias.

A futuro seremos no diseñadores de enseñanza, sino diseñadores de aprendizaje.

El desafío para los profesores, afirma Sylwester (1995), es definir, crear, mantener un ambiente y currículo escolar estimulantes emocional e intelectualmente. Y presenta algunos ejemplos de cómo deberían ser los tres modelos interactivos de ambientes educativos:

a.- El ambiente natural: deberíamos organizar el currículo alrededor de simulaciones de clase, juego de roles, salidas a terreno, y otras actividades que se asemejen más a las experiencias y a los desafíos de solución de problemas del mundo natural.

b.- El ambiente de laboratorio y de sala de clases: en las salas de clase, donde el profesor domina las decisiones y las actividades curriculares, docentes y evaluativas. Los alumnos tienen que crear su ambiente e interactuar con él. Actividades tales como proyectos de los alumnos, aprendizaje cooperativo, evaluación por portafolio ponen a los alumnos en el centro del proceso educativo.

c.- El ambiente solitario: un ambiente social estimulante entrega el único ambiente apropiado para dominar las habilidades sociales. Las escuelas deben ayudar a los alumnos a adaptarse a las realidades de la cultura, cambiar el ambiente artificial de clase en una respetable aproximación a un ambiente natural.”


(Continúa)







enero 20, 2008

Aprendizaje compatible con el cerebro I








La neurociencia nos está proporcionando algunas respuestas a dudas milenarias sobre la biología del aprendizaje: ¿cómo aprende nuestro cerebro?, y a la vez, nos presenta un mar de nuevos enigmas. Cada vez que abrimos una ventana, tendremos un horizonte por conocer.

Como profesor me interesa los “descubrimientos” de la neurociencia, pues la educación “trabaja” con el aprendizaje. Por eso, como primera acción expongo un artículo del Prof. Raúl Salas Silva, titulado: ”¿La educación necesita realmente de la neurociencia?”, que se publicó en Estudios Pedagógicos, Nº 29, 2003, pp. 155-171 (Universidad Austral de Chile. Facultad de Filosofía y Humanidades).

El presente texto son mis apuntes de las citas del título antedicho, es decir, está filtrado. Sin embargo, puedes acceder al ensayo original, tienes los antecedentes. Por ser un texto extenso. está dividido en "capítulos"

Parte I

“¿Qué es Neurociencia? La Neurociencia no sólo no debe ser considerada como una disciplina, sino que es el conjunto de ciencias cuyo sujeto de investigación es el sistema nervioso con particular interés en cómo la actividad del cerebro se relaciona con la conducta y el aprendizaje. El propósito general de la Neurociencia, declaran Kandel, Schwartz y Jessell (1997), es entender cómo el encéfalo produce la marcada individualidad de la acción humana.

El descubrimiento más novedoso en educación es la Neurociencia o la investigación del cerebro, un campo que hasta hace poco era extraño a los educadores. Para que así desarrollen una enseñanza, un ambiente escolar, un currículo, una evaluación más acordes con las características intrínsecas e innatas de nuestros cerebros para aprender

Varios autores sostienen que estamos frente a un gran desafío profesional. Nuestra profesión, según Sylwester, es una profesión conductista. Nos fijamos en las manifestaciones visibles, medibles y manejables de conocimiento más que en los mecanismos y procesos cognitivos

Estamos, pues, ante una encrucijada: podemos seguir fijándonos en la observación de la conducta externa o buscar una comprensión científica de los mecanismos, procesos y malos funcionamientos que afectan la realización de tareas complejas de aprendizaje.

Nuestra orientación profesional ha sido sólo en ciencias sociales y conductuales.

Y Sylwester concluye, planteándose esta interrogante: ¿Puede una profesión encargada de desarrollar un cerebro efectivo y eficiente permanecer desinformada con respecto al cerebro? ¿Podemos esperar que otros, tan desinformados como nosotros, tomen decisiones por nosotros?

Nuestra profesión está ahora al borde de una transformación. Piense en lo que sabíamos sobre el cerebro hace 20 años y compárelo con lo que sabemos ahora; luego proyecte nuestro nivel de comprensión a 20 años más adelante.

Algunos descubrimientos fundamentales de la Neurociencia, que están expandiendo el conocimiento de los mecanismos del aprendizaje humano, son:

1. El aprendizaje cambia la estructura física del cerebro.

2. Esos cambios estructurales alteran la organización funcional del cerebro; en otras palabras, el aprendizaje organiza y reorganiza el cerebro.

3. Diferentes partes del cerebro pueden estar listas para aprender en tiempos diferentes.

4. El cerebro es un órgano dinámico, moldeado en gran parte por la experiencia. La organización funcional del cerebro depende de la experiencia y se beneficia positivamente de ella (Bransford, Brown y Cocking 2000). Sylwester (1995) precisa más esto al sostener que el cerebro es moldeado por los genes, el desarrollo y la experiencia, pero él moldea sus experiencias y la cultura donde vive.

5. El desarrollo no es simplemente un proceso de desenvolvimiento impulsado biológicamente, sino que es también un proceso activo que obtiene información esencial de la experiencia.

Para Edelman el modelo útil para nuestro cerebro debe provenir de la biología y no de la tecnología. Ateniéndose a este enfoque, en consecuencia, declara que la dinámica electroquímica del cerebro se parece a la ecología de un ambiente selvático. Este no instruye a los organismos sobre cómo deben actuar. La evolución actúa por selección, no por instrucción. En consecuencia, es mejor y no se presta a equívocos utilizar los términos de "compatible con el cerebro". Y así se puede hablar de enseñanza escolar, de currículo o de evaluación compatibles con el cerebro o no.


LOS PRINCIPIOS DE APRENDIZAJE DEL CEREBRO (CAINE Y CAINE 1997)

· Principio 1. El cerebro es un complejo sistema adaptativo: Una de las características más poderosas del cerebro es su capacidad para funcionar de muchas maneras simultáneamente.

· Principio 2. El cerebro es un cerebro social: El aprendizaje está influido por la naturaleza de las relaciones sociales dentro de las cuales se encuentran las personas.

· Principio 3. La búsqueda de significado es innata: Esta búsqueda está orientada a la supervivencia y es básica para el cerebro humano.

· Principio 4. La búsqueda de significado ocurre a través de "pautas": El cerebro se resiste a que se le impongan cosas sin significado. Por cosas sin significado entendemos trozos aislados de información no relacionados con lo que tiene sentido para un aprendiz en particular.


· Principio 5. Las emociones son críticas para la elaboración de pautas: Lo que aprendemos es influido y organizado por las emociones. Las emociones y los pensamientos se moldean unos a otros y no pueden separarse. Las emociones dan color al significado.

· Principio 6. Cada cerebro simultáneamente percibe y crea partes y todos: El cerebro reduce la información en partes y percibe la totalidad al mismo tiempo.

· Principio 7. El aprendizaje implica tanto una atención focalizada como una percepción periférica: Responde a un contexto sensorial más grande que aquel en que ocurre la enseñanza.

· Principio 8. El aprendizaje siempre implica procesos conscientes e inconscientes: Puede ocurrir que mucha comprensión no se dé durante la clase, sino horas, semanas o meses más tarde. Los educadores deben organizar lo que hacen para facilitar ese subsiguiente procesamiento inconsciente de la experiencia por los estudiantes. La enseñanza en gran medida se convierte en un asunto de ayudar a los alumnos a hacer visible lo invisible.

· Principio 9. Tenemos al menos dos maneras de organizar la memoria: tenemos un conjunto de sistemas para recordar información relativamente no relacionada. Esos sistemas son motivados por premio y castigo, y también tenemos una memoria espacial/autobiográfica que no necesita ensayo y permite por "momentos" el recuerdo de experiencias. El aprendizaje significativo ocurre a través de una combinación de ambos enfoques de memoria. De ahí que la información significativa y la insignificante se organicen y se almacenen de manera diferente.

· Principio 10. El aprendizaje es un proceso de desarrollo: Las neuronas continúan siendo capaces de hacer y reforzar nuevas conexiones a lo largo de toda la vida.

· Principio 11. El aprendizaje complejo se incrementa por el desafío y se inhibe por la amenaza: El cerebro aprende de manera óptima cuando es desafiado apropiadamente en un entorno que estimula el asumir riesgos. Sin embargo, se encoge ante una amenaza percibida. El elemento esencial de una amenaza percibida es un sentimiento de desamparo o fatiga.

· Principio 12. Cada cerebro está organizado de manera única: Todos tenemos el mismo conjunto de sistemas y, sin embargo, todos somos diferentes.”


(Continúa)






diciembre 20, 2007

Mi oración llegó hasta Dios






“Un piadoso musulmán rezaba todos los días ante Dios, y todos los días le suplicaba una gracia que deseaba le concediese. Se colocaba siempre para su oración en el mismo rincón de la mezquita, y tantos años pasaron y tantas veces repitió su oración que cuentan que las señales de sus rodillas y sus pies quedaron marcadas sobre el mármol del suelo sagrado. Pero Dios parecía no oír su oración, parecía no enterarse siquiera de que alguien lo invocaba.

Un día por fin se le apareció al devoto musulmán en su oración un ángel de Dios, y le dijo:

-Dios ha decidido no concederte lo que pides.

Al oír el mensaje del ángel, el buen hombre comenzó a dar voces de alegría, a saltar de gozo, a contarles, a todos los que se reunieron al verlo, lo que le había sucedido.

La gente le preguntó, sorprendida:

-¿Y de qué te alegras, si Dios no te ha concedido lo que le pedías?.

A lo que él contestó, rebosándole el gozo sincero en cada palabra:

-Es verdad que me lo ha negado, pero al menos así sé que mi oración llegó hasta Dios. ¿Qué más puedo desear?. Y siguió repartiendo alegría.
(…)

El buen musulmán continuó yendo todos los días a la mezquita, al rincón marcado por sus rodillas, para dar gracias porque su oración había llegado a Dios.”

diciembre 09, 2007

Bendita seas tú, áspera Materia,






Benditas seas tú, áspera Materia

Bendita seas tú, áspera Materia,
gleba estéril, dura roca, tú que no cedes más que a la violencia y nos obligas a trabajar si queremos comer.

Bendita seas, peligrosa Materia,
mar violenta, indomable pasión, tú que nos devoras si no te encadenamos.

Bendita seas, poderosa Materia,
evolución irresistible, realidad siempre naciente, tú que haciendo estallar en cada momento nuestros encuadres, nos obligas a buscar cada vez más lejos de la Verdad.

Bendita seas, universal Materia,
duración sin límites, éter sin orillas, triple abismo de las estrellas, de los átomos y de las generaciones, tú que desbordando y disolviendo nuestras estrechas medidas nos revelas las dimensiones de Dios.

Bendita seas, Materia mortal,
tú que, disociándote un día en nosotros, nos introducirás, por fuerza, en el corazón mismo de lo que es.

Sin ti, Materia,
sin tus ataques, sin tus arranques, viviríamos inertes, estancados, pueriles, ignorantes de nosotros mismo y de Dios.

Tú que castigas y que curas,
tú que resistes y que cedes, tú que trastruecas y que construyes, tú que encadenas y que liberas, savia de nuestras almas, mano de Dios, carne de Cristo, Materia, yo te bendigo.

Yo te bendigo, Materia,
y te saludo, no como te describen, reducida o desfigurada, los pontífices de la ciencia y los predicadores de la virtud, un amasijo, dicen de fuerzas brutales o de bajos apetitos, sino como te me apareces hoy, en tu totalidad y tu verdad.

Te saludo,
inagotable capacidad de ser y de transformación en donde germina y crece la sustancia elegida.

Te saludo,
potencia universal de acercamiento y de unión mediante la cual se entrelaza la muchedumbre de las mónadas y en la que todas convergen en el camino del Espíritu.

Te saludo,
fuente armoniosa de las almas, cristal límpido de donde ha surgido la nueva Jerusalén.

Te saludo,
medio divino, cargado de poder creador, océano agitado por el Espíritu, arcilla amasada y animada por el Verbo encarnado.

Tú, Materia,
reinas en las serenas alturas en las que los santos se imaginan haberte dejado a un lado; carne tan transparente y tan móvil que ya no te distinguimos de un espíritu.

¡Arrebátanos, oh, Materia,
allá arriba, mediante el esfuerzo, la separación y la muerte; arrebátame allí en donde al fin sea posible abrazar castamente al Universo!


(Pierre Teilhard de Chardin).



noviembre 11, 2007

El elefante y la estaca





A través del tiempo y las culturas, los elefantes son personajes predilectos en nuestras narraciones. Admiro la fuerza, el volumen y las costumbres que poseen. Su denominación científica es Elephantidae, se dice que tienen una buena memoria y son capaces de reconocer los cadáveres de su misma especie, e incluso, aquellos que han sido miembros de su manada, su sonido característico se denomina barrito; actualmente solo quedan tres tipos de especies que habitan en dos continentes.

Hace tiempo llegó a mis manos este relato que comparto contigo ahora y espero que su narración sea tan reveladora como lo fue para mí. Suele suceder que nos comportemos como el elefante del relato: vivimos atados a estacas, creencias que limitan y distorsionan nuestra identidad. He escuchados más de una vez decir a un estudiante: “No puedo aprender este contenido”, “No soy capaz”. Han registrado en la memoria un fracaso ocasional que se ha eternizado en sus mentes. Aprendamos a vivir en libertad, que las “estacas” que nos imponen o imponemos no nos impidan recordar a cada instante nuestra identidad, nuestra esencia.

Disfruta la lectura y recréate en ella.

“Cuando yo era chico me encantaban los circos, y lo que más me gustaba de los circos eran los animales.

También a mí como a otros, después me enteré, me llamaba la atención el elefante. Durante la función, la enorme bestia hacía despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal… pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo.

Sin embargo, la estaca era solo un minúsculo pedazo de madera apenas enterrado unos centímetros en la tierra. Y aunque la cadena era gruesa y poderosa me parecía obvio que ese animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir.

El misterio es evidente: ¿qué lo mantiene entonces?, ¿por qué no huye?

Cuando tenía cinco o seis años, yo todavía confiaba en la sabiduría de los grandes. Pregunté, entonces, a algún maestro, a algún padre, o algún tío por el misterio del elefante. Alguno de ellos me explicó que el elefante no se escapaba porque estaba amaestrado.

Hice entonces la pregunta obvia: Si está amaestrado… ¿por qué lo encadenan?

No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente.

Con el tiempo me olvidé del misterio del elefante y la estaca… y sólo lo recordaba cuando me encontraba con otros que también se habían hecho la misma pregunta.

Hace algunos años descubrí que por suerte para mí alguien había sido lo bastante sabio como para encontrar la respuesta:

‘El elefante de circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño.’

Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca.

Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Juraría que se durmió agotado y que al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que seguía…

Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal acepto su impotencia y se resignó a su destino.

Este elefante enorme y poderoso no escapa porque cree que NO PUEDE.

El tiene registro y recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia que siente poco después de nacer. Y lo peor es que jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro.

Jamás… jamás… intentó poner a prueba su fuerza otra vez…”

(Que me disculpe el autor/a pero lo he olvidado, por eso no lo menciono)