marzo 22, 2007

La proyección en mis alumnos/as








La clase se había iniciado como era habitual, sin embargo, esta vez quise probar un método de metaobservación. Observé la clase: el entorno, los alumnos/as y yo (el profe). Ese día la clase fue distinta y mágica… había vislumbrado un portal de un sendero de conocimiento, sabiduría, experiencia y desarrollo personal impensable.

La situación se produjo porque mientras iniciaba la motivación de la clase y explicaba a mis alumnos/as los propósitos y temáticas, me pregunté ¿Lo qué percibo de mis alumnos/as, cuánto es proyección?...

La proyección es un mecanismo psicológico que fundamentalmente los psicoanalistas utilizan y lo definen como: atribuir a otros y al mundo exterior; sentimientos, ideas, deseos, miedos, inseguridades, recursos, preocupaciones y motivaciones que se rechazan o no se reconocen en uno mismo.

Lo que pude “ver” esa vez, me dejó atónito que todavía no he podido asimilar en su totalidad la vivencia. No obstante, sé que tengo un recurso poderoso que se agrega a la clase y puede proporcionar innumerables descubrimientos.

Ahora la clase se transformaba en un “espejo”y puede ser una senda terapéutica, la relación profe-alumno/a evoluciona hacia una vía de conocimiento y superación personal, ya no solo en lo profesional sino además de uno mismo.






marzo 08, 2007

Día internacional de la mujer




Poner fin a la impunidad de la violencia contra las mujeres y las niñas

“La violencia contra la mujer todavía no ha recibido la atención prioritaria y los recursos que se requieren en todos los niveles para abordarla con la seriedad y la visibilidad necesarias”


Estudio a fondo del Secretario General sobre todas las formas
de violencia contra la mujer (2006)
(A/61/122/Add.1)Si bien las manifestaciones de violencia contra las mujeres y las niñas varían de un contexto social, económico, cultural e histórico a otro, es evidente que esa violencia sigue siendo una realidad devastadora en todas partes del mundo. Las investigaciones, los datos y los testimonios existentes de mujeres y niñas de todo el mundo proporcionan pruebas escalofriantes. Se trata de una violación generalizada de los derechos humanos y un grave impedimento para el logro de la igualdad de género, el desarrollo y la paz.

Esa violencia es inaceptable, ya sea perpetrada por el Estado y sus agentes o por miembros de la familia o extraños, en el ámbito público o privado, en tiempos de paz o de conflicto.

Se han establecido marcos jurídicos y normativos internacionales, regionales y nacionales que abarcan muchas formas diferentes de violencia en los contextos público y privado. Sin embargo, los progresos registrados en la elaboración de esas normas, pautas y políticas jurídicas no han ido acompañados de progresos similares en su aplicación. Sigue siendo insuficiente y poco sistemática en todas partes del mundo.

Los Estados tienen la obligación de proteger a las mujeres y las niñas de la violencia, exigir responsabilidad a los autores, hacer justicia y proporcionar recursos a las víctimas. El incumplimiento de esas obligaciones es inaceptable. Cuando el Estado no exige responsabilidad a los autores de actos de violencia y la sociedad consiente esa violencia de forma explícita o tácita, la impunidad no sólo lleva a que se cometan más abusos, sino que también hace pensar que la violencia del hombre contra la mujer es aceptable y normal. El resultado es que se deniega la justicia a las víctimas o supervivientes y se refuerza la desigualdad de género prevaleciente.

La eliminación de la violencia contra la mujer sigue siendo uno de los desafíos más graves e imperiosos de nuestros tiempos. Todo el mundo tiene la responsabilidad de actuar ante la violencia. Todos y cada uno de nosotros tenemos el deber de apoyar y mantener un entorno político y social en el que no se tolere la violencia contra las mujeres y las niñas, en el que los amigos, los familiares, los vecinos, los hombres y las mujeres intervengan para impedir que los autores de esos actos queden impunes.

Con motivo de la celebración oficial por las Naciones Unidas del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo de 2007, se realizará una mesa redonda sobre este tema, en la que se examinarán prácticas idóneas y ejemplos de soluciones concretos para eliminar la violencia y poner fin a la impunidad desde el nivel mundial hasta el local. En la mesa redonda se expondrán diferentes dimensiones del problema desde la perspectiva de parlamentarios, funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, representantes de la sociedad civil e integrantes de los medios de difusión.
(Fuente: O.N.U.)
Documento.

marzo 04, 2007

Día y noche




" Un erudito dijo a un sufí:


'Vosotros los sufíes soléis decir que nuestras

cuestiones lógicas son incomprensibles para vosotros.

¿puedes darme un ejemplo de por qué os lo

parecen?'


'He aquí tal ejemplo: Estaba yo viajando

una vez en tren y atravesamos varios túneles. Frente a

mí estaba sentado un campesino que

obviamente no había estado antes en un tren.


Después del séptimo túnel, el campesino

me dio en la rodilla diciéndome:


'Este tren es muy complicado. En mi burro

puedo alcanzar mi pueblo en un solo día.

Pero por tren, que parece viajar más rápido que

un burro, todavía no hemos llegado a mi casa,

a pesar de que el sol ha salido y se ha puesto ya completamente

siete veces".


(relato sufí)


febrero 27, 2007

Codificación del tiempo


Una disciplina que entrega elementos para desvelar nuestra relación con el tiempo es la Programación Neurolingüística (PNL). Ella postula que cada uno de nosotros tiene su propio modo personal de codificar el tiempo. Su premisa es que nuestro cerebro necesita una manera de saber que los hechos están en el pasado, presente o futuro. Por eso, cada uno de nosotros posee formas de reconocer que algo es parte del pasado, presente o futuro personal. Incluso se ha reconocido que algunas personas son más bien orientadas hacia: el pasado, el presente o el futuro.

A continuación, algunas preguntas que nos pueden ayudar a descubrir nuestra forma de codificar el tiempo:

· ¿Cómo diferencio el pasado o presente del futuro?
· ¿Cómo sé que una es pasado, presente y el otro futuro?
· ¿Cómo puedo distinguir una de las otras?
· ¿De qué tamaño son los eventos temporales (pasado, presente, futuro)?
· ¿Un suceso tiene el mismo tamaño en el pasado/futuro lejano que en el pasado/futuro reciente?
· ¿Ve su evento temporal en colores o en blanco y negro?
· ¿Percibe que tiene una serie de diapositivas o tiene películas?
· ¿Sus diferentes eventos temporales son nítidos o borrosos?
· ¿Sé ve a sí mismo en el pasado/futuro o ve lo que vio/verá en ese entonces?, etc.


La PNL afirma que cada uno de nosotros imagina o percibe estos eventos en ubicaciones diferentes en el espacio personal. Este mapa temporal o ubicación de acontecimientos es una de las formas en que nuestra mente codifica los hechos. Nuestro cerebro sabe si cada uno pertenece al pasado, al presente o al futuro al concebirlos en distintas ubicaciones.

Por ejemplo: hay personas que imaginan su pasado en una línea a su izquierda, el presente al frente y el futuro en un sendero a su derecha. A otras les sucede lo contrario. Y otras tienen el pasado justo detrás suyo y el futuro al frente, etc.

Nuestro “mapa” tiene distintas formas: líneas más o menos rectas, otras tienen algo parecido aun túnel, un arco, una hélice, etc.

Existen infinitas formas de organizar el tiempo y no hay ninguna que sea la correcta, ya que cada una tiene ventajas y desventajas. Si bien este modo es fácilmente modificable. No podemos olvidar que la forma en que codificamos el tiempo tiene impacto profundo en nuestra “personalidad”, en nuestra existencia.

febrero 24, 2007

El que no sabe descansar mientras camina, no llegará




Continuando con mi inquietud acerca del tiempo, encontré un texto de Carlos G. Vallés que reflexiona sobre el tema.

Aprendo que la actitud del nativo es de síntesis, de totalidad; en cambio, muchas veces la mía es analítica, disociada, parcial. Quizás nuestra cultura “científica” me condicione a dividir o separar el tiempo en diferentes secciones y olvido que todo esto es una simple ilusión. Que nuestro reloj análogo o digital es solo una manera de concebir el tiempo, al igual que nuestra división en ‘disímiles’ actividades diarias; y que existen otras formas de relacionarse con el tiempo. A continuación, comparto contigo el texto:


‘¿Cuántas horas al día dedicas a Dios?’,
preguntaron al nativo de la selva.
Y él contestó: ‘Todo el día.’
‘¿Y cuánto tiempo al trabajo?’
‘Todo el día.’
‘¿Y cuánto al descanso?’
‘Todo el día’


Para comprender al nativo habrá que intentar ver las cosas como él las ve. Él no divide el día con horarios occidentales. Claro que hay día y noche, que la misma naturaleza marca en su curso; pero no un diario ejecutivo marcado en la agenda con plazos cerrados a ritmo de secretaria. El día es uno, como la vida es una y la persona es una, y es toda la persona la que se emplea a fondo en todo lo que hace, y todo ello es actividad vital sin dividirla en trabajo y ocio, o curso y vacaciones. El trabajo se hace con alegría, y descansa; y se hace con entrega, y lleva a Dios. No hay parcelas de tiempo.

Nos explican con claridad inesperada: el que no sabe descansar mientras camina, no llegará. Un poco a regañadientes adivinamos lo que quiere decir y comenzamos a ver que tienen razón. No se trata de descansar interrumpiendo el caminar, deteniéndose a sentarse un rato en medio del camino; no es eso, sino descansar mientras se camina; caminar de tal manera que sea descanso en vez de tensión, juego en vez de esfuerzo. Ésa es la mejor garantía de llegar.

El ganador en un maratón australiano que duraba dos días seguidos con descansos para comidas y para la noche entre los dos días, fue un campesino rústico que se apuntó a la carrera, y que no sabía que había que pararse para comer y dormir; y siguió corriendo sin pararse los dos días porque, por lo visto, sabía ‘descansar al caminar’, y fue el primer sorprendido cuando llegó el primero muy por delante de todos los demás que habían dividido el tiempo entre carrera y descanso. Hemos perdido el arte de hacer las cosas descansando.

Medimos horarios, trabajamos mirando al reloj, vamos a la huelga para recortar horas de trabajo, oponemos el trabajo al descanso, dividimos el día. Y al hacer eso, nos dividimos a nosotros mismos y tenemos que parcelar el tiempo con exclusividades opuestas. Hemos perdido la totalidad del ser y del obrar que poseía el hombre al que llamamos primitivo, y con eso los perdedores somos nosotros. Trabajar para descansar y descansar para trabajar. Es decir, hacer siempre algo para poder hacer otra cosa, sin estar de veras en lo que hacemos. Así nos luce.

Cuando se unen el trabajo y el descanso, se unen también el hombre y Dios, y el nativo puede contestar con verdad que todo su día es de Dios y el trabajo y el descanso. No hay divisiones artificiales. No hay oposición en la persona ni en el ejercicio. No hay demandas rivales de tiempo. Todo es de la totalidad de la persona que se entrega a la totalidad de la actividad. Hay ecos de Paraíso Terrenal en esa inocencia existencial de los aborígenes. Sin duda ellos viven más cerca de allí.”

(Carlos González Vallés)